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La Coctelera

cartasalaura

Categoría: About Me

20 Mayo 2006

Mi vida es una mierda – Capítulo I

Buen título para éste libro que por más que intente acabar parece que ninguno de los finales me llena lo suficiente.
La verdad es que no siempre ha sido así. Fui feliz, recuerdo que en algún momento lo fui. Ahora no sé si se trata de cuando iba al colegio, o cuando llegué al instituto, o en mi época de universitario. No recuerdo el momento en que verdaderamente fui feliz, en cambio, sé que lo fui.
De pequeño adquirí los peores vicios de la mano de mi padre. Con pocos años me llevaba al bar de su primo y allí me dejaba jugando a las tragaperras mientras se tomaba…¿un café?. Eso era al menos lo que le decía a mi madre cuando llegaba a casa.
- “No lleves al niño a ese bar de delincuentes”.- le decía mi madre. Yo al principio no entendía por qué decía eso, para mí se trataba de gente normal que me trataba bien. Sólo con los años entendí realmente lo que significaban los nombres del Burro, El camello, El Caballo… Descubrí lo que era ser un yonki, y comprendí por qué aquel sitio no era bueno para un crío de 5 años.

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30 Abril 2006

No puedo estar solo.

Hace unas noches mi ex me hizo esta afirmación. la verdad, puede que tenga un poco de razón, pero si a mi me gusta la soledad, ¿cómo es que no puedo estar solo?. Por la forma en que me lo dijo debo ser una especie de vampiro del cariño. Reconozco que me gusta que me quieran, ¿a quién no?, pero tampoco creo que dependa de ésto para vivir. Tanto si es así como si no, me voy a la cama habiéndolo vomitado.

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19 Abril 2006

De aquellos años

Volviendo a hacer un repaso de mi vida, he recordado momentos de aparente felicidad.
Recuerdo el día en que conocí a Laura. Nos presentó uno de esos amigos "de dudosa reputación" que me había hecho durante el tiempo que estuve en Boarding school, casi a finales del primer trimestre.
En una de nuestras escapadas nocturnas me llevó a un garito de un tipo que tocaba el saxo. Era una especie de club clandestino donde se reunían los chicos y las chicas más inconformistas de inglaterra.
Allí estaba ella, a los cinco minutos de conocerme, hablándome de la política social y económica de España. Y allí estaba yo, con mis ojos clavados en los suyos, y con una sonrisa de estúpido que no conseguía quitar, escuchando cada frase que salía de su boca.
De repente bajo su mirada para mirar el enorme reloj que llevaba en su delgada muñeca, me dio su copa y me dijo: "Tengo que irme, ha sido un placer..."
- pero, ¿a dónde?...- No me dio tiempo a decir nada más. Sabiá que tenía que volver a verla, sólo esperaba que ella quisiera lo mismo.

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15 Abril 2006

Firmes

Ni prórroga para continuar mis estudios, ni objeción de conciencia. Los hijos de militares no se pueden permitir "este tipo de favores".
Recuerdo que de pequeño me fascinaba todo lo que tenía que ver con la marina. Tenía muy claro que nada más cumplir los dieciocho ingresaría en este cuerpo. Eso era lo que le gustaba escuchar a mi padre. Cuando se me fueron abriendo los horizontes la respuesta a "qué quieres ser de mayor" fue variando. Cuando respondía que capitán de la marina o piloto de guerra todo era normal, todo iba bien, iba a seguir los pasos de él. Cuando cambié lo de piloto por corresponsal empezaron las críticas. Las guerras no se combaten con tinta sino con sangre, me decía. Le comenté que lo que quería era denunciar algunas de las situaciones que se vivían dentro del cuerpo. Ahí recibí la primera paliza, y decidí tajantemente dedicarme al periodismo. Fue entonces cuando, casi sin darme cuenta, le declaré la guerra al general.

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14 Abril 2006

Mi primera vez

Dicen que nunca se olvida pero yo en muchas ocasiones he querido hacerlo. Mi padre era un alto rango de la marina, y mi madre era y sigue siendo enfermera, maestra, cocinera y ama de casa. Nunca estuvo de acuerdo con el tipo de educación que nos impartía mi padre, y quizás permitió que nos mandaran a internados con el fin de protegernos de él.
Un año antes de que acabáramos la E.G.B, nos llevó a mi hermano Franky y a mi a que "aprendiéramos a follar", era así como nos hablaba, da igual que tuviéramos once y doce años. Para él, un hombre debe comportarse como tal desde que aprende a atarse los cordones de los zapatos.
Nos metió en una casa de unas "señoritas muy amables" que quizás nos enseñaron más de lo que en ese momento queríamos aprender. Y así fue, sin ningún otro tipo de sentimiento que no fuera el sexual, con una completa desconocida, y en una cama donde las sábanas se cambiaban varias veces al día.

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13 Abril 2006

Nada bueno en la radio

Zumo en lugar de café. La cuestión es tener algo que beber mientras escribo. La crudeza de un jueves santo. Todas las tiendas a las que suelo ir a lo largo del día han cerrado. No hay pan caliente, tampoco puedo desayunar en la cafetería de la esquina, ni si quiera en la que está a varias manzanas porque hoy es día de procesiones.

Me pegué mi adolescencia entre internados. Nunca me acostumbré a ellos. Del último es del que me llevo mejores recuerdos. Solía escaparme con los chicos de un reformatorio que quedaba justo en frente. Un contraste entre la clase social alta y baja que nunca entendí, pero lo cierto es que si me daban a elegir entre codearme con los típicos idiotas que se preocupaban más de las marcas de sus deportivas que de otra cosa, o los que conocían de verdad la cara menos amable de la vida, me quedaba con éstos últimos.

Ayer tuve un día duro de trabajo. Acostumbrado a llegar cuatro minutos tarde y que me pusieran mala cara, llegué con una hora de retraso y me lamieron el culo. No quería que me ascendieran, ni que me cambiaran de departamento. Ahora me siento como un criminal por encargarme de traicionar a los que un día fueron mis mejores amigos.

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12 Abril 2006

Años

Cuando estaba en el colegio pensaba que eso sólo se daba ahí. Cuando entré en el instituto vi que seguíamos siendo los mismos niños de colegio. En la universidad otro tanto de lo mismo, pero...¿ en un trabajo?.
Todos los grandes grupos se acaban dividiendo en subgrupos. Unos lo forman los litillos, otros los marginados, los populares, los empollones, los que pasan tan desapercibidos que no te das cuenta de que existen hasta meses más tarde...
Creo, que a pesar de haber estado siempre entre los populares, me he llevado bien con todos. Las diferencias nunca las he marcado yo, sino otros, y por tanto, no tengo la mala fortuna de haberme creado enemigos durante los años. Aún así, me sigo escondiendo tras mis letras para lo que se refiere al corazón. Solamente así, espero que algún día, te fijes en algo más que lo que te muestra tus ojos.

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Un poco cansado, bastante triste y algo desilusionado.

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